Los polinucleótidos son una de las últimas innovaciones en medicina estética regenerativa. Se trata de moléculas biocompatibles capaces de estimular de forma natural los procesos de reparación celular, mejorar la calidad de la piel y potenciar su capacidad de regeneración. A diferencia de otros tratamientos que solo aportan volumen o hidratación superficial, los polinucleótidos actúan en las capas más profundas, favoreciendo la producción de colágeno, elastina y una mejor estructura dérmica.
Este tratamiento está indicado para quienes buscan mejorar la firmeza, luminosidad, textura y elasticidad de la piel sin cambiar los rasgos del rostro. Es especialmente eficaz en pieles apagadas, deshidratadas, con líneas finas o pérdida de calidad por el paso del tiempo, estrés o exposición solar. También es una excelente opción para personas jóvenes que desean prevenir el envejecimiento y mantener una piel fuerte y saludable a largo plazo.
Con resultados progresivos y muy naturales, los polinucleótidos ofrecen una mejora visible desde las primeras semanas, generando una piel más densa, uniforme y revitalizada. Es un tratamiento seguro, mínimamente invasivo y compatible con otros procedimientos estéticos, lo que lo convierte en una opción versátil y altamente personalizada. Una auténtica herramienta de rejuvenecimiento celular para quienes desean una piel más bonita… pero también más sana.
Natural y biocompatible: Tratamiento regenerador con fragmentos de ADN obtenidos de forma natural y alta tolerancia.
Sin volumen artificial: No aporta volumen ni modifica la estructura facial. Ideal para quienes buscan resultados naturales.
El tratamiento con polinucleótidos consiste en la aplicación de microinyecciones intradérmicas en las zonas a tratar. La fórmula inyectada penetra en las capas profundas de la piel, activando los fibroblastos y promoviendo la regeneración celular. El procedimiento es sencillo, rápido y no invasivo. Esto hace que después del tratamiento se puedan retomar las actividades cotidianas de forma inmediata.
La recuperación es inmediata. Solo se recomienda evitar la exposición solar directa, ejercicio, saunas y piscinas durante los primeros días.




